El Panteón de Belén, ubicado en la zona norte del Centro Histórico,
es un antiguo cementerio de gran fama en Guadalajara. Anteriormente era una
huerta del Hospital Civil, lamentablemente duró muy poco en funcionamiento,
poco menos de 50 años, pues fue cerrado el 1° de noviembre de 1896 por órdenes
del Consejo Superior de Salubridad de la época y fue convertido en panteón en
1948. Al Panteón de Belén se le continúa nombrando así por costumbre, pero su
nombre correcto desde el siglo XIX es “El Panteón de Santa Paula”.
El lugar alberga 900 nichos de cantera rosa y en el centro se
encontraba la Capilla de los Hombres Ilustres, pero los cuerpos de estos
hombres fueron movidos hacia el nuevo monumento La Rotonda de los Hombres Ilustres,
a un costado de la Catedral.
El cementerio, que hoy se encuentra clausurado para eventos
funerarios, continúa abriendo sus puertas al público a manera de museo,
contando con recorridos turísticos en los que se muestran las tumbas y se
cuentan leyendas. La característica principal del museo son las mencionadas
tumbas y mausoleos majestuosos, la riqueza arquitectónica de los mismos y las
leyendas, muchas de ellas con antecedentes reales y otras completamente
irreales, han convertido al Panteón de Belén en unos de los museos más
visitados de Guadalajara.
El museo cuenta con recorridos diurnos y nocturnos hasta medianoche,
en estos últimos se recomienda que ingresen sólo mayores de 12 años y tienen
mucha demanda a finales de octubre y principios de noviembre.
Hoy en día, este monumento es considerado una belleza arquitectónica
y se encuentra protegido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia,
incluso considerado Tesoro Arquitectónico Nacional.




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